Proyecto CONICYT de profesor Wilson Barros comienza su periodo de cierre


El profesor Wilson Barros, junto a investigadores de Chile (UACh y U. Talca) y del extranjero (provenientes de instituciones como Agricultural and Agri-Food Canada, Pacific Agri-Food Research Centre – Summerland (Canadá), Swedish University of Agricultural Sciences (Suecia), INTA-Alto Valle (Argentina) y INIA-Las Brujas de Uruguay), crearon una red internacional de entomólogos con el objetivo de evaluar nuevas herramientas semioquímicas para el monitoreo y control de insectos a nivel de campo, además de contribuir al desarrollo de una agricultura más sustentable. Esta red fue posteriormente consolidada con la adjudicación en 2016 del proyecto CONICYT Redes titulado “International network for the study and development of semiochemicals for pest management in fruit crops” (REDES150152); con fecha de desarrollo entre los años 2017-2018, siendo su periodo de cierre en diciembre de este año.

“Básicamente, lo que hemos realizado en este proyecto es consolidar la cooperación y coordinación para el desarrollo de ensayos, visitas y reuniones, las que han permitido planificar mejor nuestro trabajo haciendo nuestros esfuerzos más productivos. Además, conocer de primera fuente en qué está trabajando cada colega. Nosotros empezamos el año pasado enfocándonos en polillas de importancia para la fruticultura (tortricidos), pero siempre atentos a abordar problemas nuevos como en el caso de Drosophila suzukii, una plaga de reciente ingreso al país. En este caso pudimos ver en terreno los efectos de esta plaga, visitando campos con ataques en Argentina, observando presencia de individuos en la fruta y los daños que pueden causar; además de conocer qué estaban evaluando los colegas en ese país y su experiencia con esta nueva plaga, lo que nos permite estar más conectados y más alerta de lo que está pasando en la región”, explica el profesor Barros, coinvestigador del proyecto. 

Además, agrega que nuestra colaboración normalmente consiste en evaluar distintos tipos de semioquímicos en diferentes países; así avanzamos un poco más rápido, sobre todo en algunos tipos de compuestos que presentan resultados menos homogéneos que las feromonas sexuales, que son más específicas. En cambio estos volátiles de planta o fermentos para el monitoreo de insectos dan resultados variables dependiendo del paisaje, del olor de fondo, del cultivo, de lo que hay alrededor, entonces, poder tener más colegas en colaboración nos permite poder enriquecer nuestro trabajo”.

El grupo de investigadores está compuesto por entomólogos aplicados que trabajan desde centros de investigaciones y que decidieron formar esta red “a raíz de un grupo en particular que lleva años trabajando con los tortricidos (Lepidoptera: Tortricidae), que son polillas pequeñas –polillas de la fruta–. También hemos ido acoplando en nuestro estudio a otro equipo multidisciplinario, más químico, más gente de estadística, dependiendo de la investigación”, agrega.

“El verano pasado hicimos un trabajo con semioquímicos en duraznos con polilla oriental de la fruta y polilla de la manzana. En polilla oriental de la fruta nos fue bien, hicimos un estudio que resultó en una publicación y en polilla de la manzana no nos fue tan bien, los resultados salieron muy heterogéneos, pero estamos intentando probar de nuevo este año para ver cómo nos va”, finaliza.