La experiencia de los profesores Ítalo Cuneo y Alejandro Cáceres en “1000 Científicos 1000 Aulas” del Programa Explora CONICYT


“1000 Científicos 1000 Aulas” es una iniciativa impulsada desde el año 2000 por el Programa Explora CONICYT que invita a profesionales de la ciencia, tecnología y academia, y a estudiantes de postgrado, a compartir sus experiencias y conocimientos con alumnos/as de educación prebásica, básica y media de colegios nacionales.

Según describe el sitio web de CONICYT, el objetivo de este proyecto es “tender un puente entre el mundo escolar y la comunidad científica para que niñas, niños, jóvenes y docentes puedan conocer de primera fuente el trabajo científico que se realiza en Chile, su relevancia para la sociedad y vislumbrar la ciencia como una actividad posible en su horizonte”.

Bajo este contexto, los profesores de la Escuela de Agronomía, Ítalo Cuneo y Alejandro Cáceres, han vivido la experiencia de divulgar el conocimiento científico en torno a sus áreas de desarrollo, de manera de compartir y enriquecer el proceso formativo de las y los estudiantes.

El profesor Ítalo Cuneo se inscribió este año en el programa y cuenta que la experiencia “ha sido increíble. Es una instancia súper interesante para acercar los científicos y la ciencia a las escuelas. Es una de las maneras de hacer extensión que a mí me llaman más la atención, porque me gusta bajar la información a niños y niñas. Si bien la Universidad se plantea permear en la sociedad con ese tipo de actividades, también está presente el componente social. Desde la industria constantemente nos invitan a charlas con audiencias grandes o dirigidas a colegas nacionales e internacionales, pero presentar en colegios me resulta un desafío: hay que pensar mucho cómo entregar un conocimiento complejo de una manera sencilla”.

Sobre la temática de sus charlas, explica que “tratan sobre las raíces. Yo investigo de las raíces desde un punto de vista fisiológico y la charla trata sobre la función que tienen las raíces en una planta, lo complejo que es estudiarla, lo importante que es para el ambiente y el efecto de las raíces en el medio. Además, aprovecho la instancia para decirle a los niños que todos son científicos: la curiosidad es una parte esencial de la naturaleza humana y los niños lo expresan de manera natural, pero al parecer con el pasar del tiempo esa curiosidad se va bloqueando en el día a día. A los niños les digo que pueden ser grandes científicos si se lo proponen, en base a talento y esfuerzo”.

Por su parte, el profesor Alejandro Cáceres participa de este programa desde el año pasado, donde asistió a los colegios Niño Jesús de Praga y San Ignacio de la Ssalle de Quillota para dar unas charlas sobre el efecto del cambio climático en la viticultura en Chile.

Sin embargo, este año “me he centrado en cómo el cambio climático afectará a la agricultura en general. La experiencia ha sido súper buena: hay que aterrizar el lenguaje y llegar con muchos ejemplos. El año pasado fue más difícil porque era primera vez que lo hacía, pero ahora ya sé que después de media hora los alumnos se distraen”, explica.

Además, durante las sesiones “entrego datos sobre cómo aportar para cuidar el medio ambiente: apagar las luces en habitaciones desocupadas y acortar el tiempo de las duchas. Les enseño las prácticas cotidianas. Ha sido bien enriquecedor, hacen muchas preguntas, no solo de las charlas, sino que de todo, cómo crecen las plantas, por qué toman agua, entre otras cosas”, agrega.

La más reciente charla del profesor Alejandro Cáceres se realizó en la Escuela El Arrayán de Casablanca donde expuso “Cambio climático en Chile: desafíos y oportunidades para la viticultura chilena”. “Fue bastante productiva, ya que los alumnos de tercero y cuarto medio me hicieron diversas preguntas respecto al cambio climático, pero también con respecto a otros temas ambientales, como por ejemplo lo que está pasando en Quintero-Puchuncaví”, finaliza.