ESTUDIANTES DE AGRONOMÍA PARTICIPAN EN PROYECTO DE CONSERVACIÓN DE ORQUÍDEAS NATIVAS


La orquídea es una flor que suele relacionarse con climas tropicales pero la verdad es que las orquídeas también se desarrollan en zonas de clima templado, como nuestro país. De acuerdo a la segunda edición de la Guía de Campo de las Orquídeas de Chile, en Chile existen 72 especies, muchas de las cuales se encuentran en algún nivel de amenaza o con información insuficiente para clasificar su estado de conservación.

El académico del Instituto de Biología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y profesor de la Escuela de Agronomía, Cristian Atala, lleva seis años investigando las orquídeas endémicas y nativas. Su línea de estudio abarca procesos de germinación, asociaciones con hongos micorríticos y por supuesto, protección y conservación de estas especies.

Su última investigación busca estudiar el posible efecto positivo de arbustos nativos sobre tres especies de orquídeas endémicas Chloraea galeata, Chloraea bletioides y Bipinnula fimbriata, en tres sitios localizados en la región de Valparaíso. Dichas especies se han visto amenazadas por las acciones del hombre y la herbivoría. Los arbustos actuarían como plantas nodrizas, generando un micro-clima bajo su copa y por tanto disminuyendo el estrés ambiental, lo que significa más sombra, menos temperatura y más disponibilidad de agua en el suelo, además de protección de depredadores introducidos como conejos, vacas y caballos. En consecuencia, el refugio brindado por los arbustos les permitiría sobrevivir de mejor forma que en terreno abierto.

Una parte del trabajo de campo fue desarrollado en el sector de Punta Curaumilla con la ayuda de los alumnos de primer año de Agronomía, Ismael Cuevas y Sebastián Díaz, quienes ayudaron al profesor Atala a realizar el trasplante de alrededor de 100 individuos de orquídea dentro y fuera de arbustos nativos, agregando suelo perteneciente a ambiente interior y exterior de las plantas nodrizas, con el objetivo de observar también el efecto positivo de los microorganismos asociados a los arbustos.

Los resultados de esta investigación pueden ser relevantes para posibles iniciativas de conservación y restauración de especies de orquídeas en peligro o poco abundantes, que además destacan por su gran potencial ornamental.