Entrevista con Jorge Saavedra, nuevo Decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos


Ingresó a la Universidad como profesor de la Escuela de Alimentos el año 2001, fue Director de la misma Unidad Académica, y hoy se encuentra en el sillón del decanato que dejó hace un mes el profesor José Antonio Oleta. Su nombre es Jorge Saavedra, Ingeniero en Alimentos y Doctor Ingeniero Agrónomo de la Universidad Politécnica de Valencia, quién accedió a contarnos un poco más acerca de su nuevo rol como Decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos.

A nivel personal, ¿cómo recibió la noticia nombramiento como Decano de la Facultad?

Lo recibí como una grata sorpresa. Yo planteé mi candidatura más bien como una posición para intercambiar ideas con los colegas de Agronomía considerando que es una escuela mucho más grande en relación a Alimentos, y realmente me sorprendí al ver que el mensaje que intenté de difundir fue del agrado de la mayoría de los profesores. Fue satisfactorio darme cuenta que la gente sintonizaba con las nuevas ideas que proponía.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta hoy como decano de la Facultad?

Primero, consolidar el doctorado y sistematizar la interacción entre las escuelas que son similares dentro de las Facultades. La participación entre las escuelas debiera ser más activa y con más grupos participando. A pesar de que cada disciplina tiene diversas áreas del saber, hay un punto en que se encuentran y ese punto me da la impresión que no está lo suficientemente desarrollado.

¿Desde cuándo empezaron las conversaciones con Agronomía respecto al Doctorado?

El Doctorado fue parte de las ideas génesis en los primeros acercamientos con Agronomía. Empezamos a conversar con el Decano y Director de la época en las reuniones de Rectoría que se llevaron a cabo durante el movimiento estudiantil de 2011, allí comenzamos a darnos cuenta que habían muchos puntos en común entre nuestras carreras. A pesar de que puede sonar extraño, lo más inmediato que nos acometía desarrollar era un programa de doctorado, donde el grupo de doctores jóvenes que se estaba formando podían hacer una masa crítica para formularlo y cuyos borradores e ideas partieron en el 2013.

¿Cómo han sido para usted la bienvenida y el comienzo de la gestión en la decanatura?

Me sentí muy bien acogido, tengo muchos conocidos acá. No fue algo tan nuevo para mí porque me tocó interaccionar mucho con el ex Decano cuando fui Director de la Escuela de Alimentos, por lo tanto no puedo decir que tuve mala recepción sino que al contrario, me siento muy bien agasajado. Lo positivo es que la gente quiere participar, hay muchos profesores que se me han acercado para proponer su punto de vista, dar a conocer nuevas ideas o plantear una mirada diferente de cómo hacer las cosas, eso para mí es muy bien recibido.

¿Cuáles son sus prioridades en la gestión más inmediata?

Hay unas tareas encomendadas directamente por el Rector respecto del funcionamiento de algunos instrumentos en la Facultad, eso es lo que me acomete en el corto plazo. Hay necesidades urgentes que suplir en ambas Escuelas, cada una con diferentes problemáticas, como suplir plazas pendientes, incorporación de investigadores, ampliación de líneas de investigación, y eso ya lo estamos cumpliendo. En general, ha sido un inicio promisorio, como Decanatura hemos tenido muy buena recepción a nivel de la Rectoría.

¿Ha recibido algún consejo por parte del ex Decano, José Antonio Olaeta?

José Antonio siempre ha sido un buen amigo, un tipo de mucha experiencia, amable, muy colaborador y siempre lo he sentido muy cercano. Lo que corresponde en este cargo es transformarse en un facilitador para los profesores y creo que de muy buena forma José Antonio ha dado respuesta a mis inquietudes y me ha proporcionado la información que le he solicitado.

¿Qué pueden esperar los futuros y antiguos alumnos, tanto de Agronomía como de Alimentos, de usted y de este cambio?

Lo que pueden esperar es la concreción del programa de doctorado y la integración entre las Escuelas. A pesar de parecer un objetivo lejano, la concreción de un doctorado va a traer una cantidad de beneficios tanto tangibles como intangibles a la Facultad, lo cual nos va a dar un dinamismo que tarde o temprano comienza a transmitirse hacia niveles inferiores. Estamos pensando en alumnos de mejor nivel, colaboradores de investigación, mejoras en los rendimientos de investigación, incluso eventualmente en un mediano o largo plazo mejoras en las propuestas de pregrado. En fin, pueden ser muy ambiciosos los resultados que se obtengan como producto de echar a andar un plan de doctorado.

Considerando que aún dicta clases en la Escuela de Alimentos, ¿de qué forma organizará sus horarios de ahora en adelante?

He intentado estar el máximo de tiempo aquí para interiorizarme en el cargo. A partir de ahora, que comienzan las clases, creo que voy a estar dos días en la Escuela de Alimentos y tres en el Decanato. De todas formas, me gustaría destacar el apoyo incondicional del profesor Juan Álvaro, quien es Secretario de Facultad. Con Juan hemos creado una dupla muy estrecha y colaborativa, él es una persona muy llana y muy eficiente, por lo tanto lo que no alcanzo a cubrir yo, lo cubre él.

¿Tenía pensado nombrar a un académico de Agronomía como Secretario de Facultad?

La Escuela de Agronomía tiene mucha externalidad, por lo que era muy bueno nombrar un Secretario agrónomo. Para mí era conveniente posicionar a una persona joven, con ganas de participar y con un carácter afable, cualidades que tiene Juan Álvaro. No faltó que fuéramos muy conocidos para que funcionáramos bien. Él es muy profesional, de modo que todos los trabajos y colaboraciones han surgido muy fácilmente.