Con la presencia de autoridades de la Ilustre Municipalidad de Quillota, autoridades de la Universidad, estudiantes y vecinos del sector, la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso inauguró el pasado 5 de abril la huerta orgánica comunitaria de la Plaza San Francisco de La Palma.

El sector era antiguamente un terreno en desuso, que con los años se había convertido en un microbasural y sitio habitual para el consumo de alcohol. Sin embargo, mediante la intervención de diversos actores, liderados por la Escuela de Agronomía, el espacio fue transformado en una área verde organizada y un espacio dedicado a la recreación y a la agricultura.

La iniciativa se enmarcó en el proyecto: “Huertas urbanas: Una alternativa de recuperación de espacios públicos a la comunidad”, co-financiada por la Dirección General de Vinculación con el Medio de la Universidad, por medio de su Fondo Concursable de Apoyo a Actividades de Vinculación con el Medio, y contó con el apoyo del Departamento de Áreas Verdes y Paisajimo de la Municipalidad de Quillota y la Junta de Vecinos San Francisco.

La obra fue ejecutada por la empresa de agricultura urbana Milpa, perteneciente al ex alumno de Agronomía, Andrés Videla, quien expresó: “para Milpa el hecho de realizar este proyecto fue una oportunidad de mostrar lo que hacemos. Se va a hacer un seguimiento de este espacio que va a estar trabajado por alumnos de la universidad y por gente de la comunidad para ver cómo responde la gente entorno a esta iniciativa, que de alguna forma es nueva en Quillota”

El objetivo principal de la propuesta presentada por la Escuela consistía en fomentar la interacción entre los distintos estamentos de la PUCV y la comunidad de La Palma. Asimismo, uno de los propósitos era contribuir al bienestar económico, social y cultural de la comunidad al convertir un lugar público en un espacio productivo que facilitara el acceso a alimentos de buena calidad nutricional, creando independencia local en términos alimentarios y promoviendo hábitos de vida saludables.

“La idea es que el espacio sirva como plataforma física para transferir conocimientos, como distintas técnicas de cultivo, dar a conocer cómo funciona una compostera, etc. Esperemos que finalmente la transformación del lugar sirva para vincular la universidad con su entorno local” concluyó Videla.

Fotografías: Bárbara Salas