Estudiante de último año adjudica fondo DIE PUCV para desarrollar kit de autoproducción de fertilizante orgánico a base de Espirulina


Generar alternativas innovadoras y sostenibles que aporten nuevo valor a los procesos agronómicos es uno de los  grandes desafíos que enfrenta la disciplina en este tiempo. Esto fue lo que advirtió Alan Mayenberger Vallejos (25), estudiante de último año de la Escuela de Agronomía PUCV, quien adjudicó recientemente el fondo “DIE 2020” de la Dirección de Innovación y Emprendimiento en la categoría “Tesis Innovadora”. Esta iniciativa busca promover un modelo asociativo entre estudiantes y académicos apoyando tesis de investigación de pregrado/posgrado que posteriormente cuenten con una orientación de investigación aplicada que oriente el desarrollo de la misma hacia un futuro emprendimiento.

El proyecto con el que Alan logró este fondo se denomina  “Prototipo semi- autónomo para el cultivo de la microalga Espirulina para posterior elaboración de biofertilizante”, trabajo que se encontraba desarrollando en la asignatura Taller de Título junto al profesor Carlos Huenchuleo y que ahora también formará parte del proyecto DIE 2020 con el que podrá financiar su investigación y prototipado para transformar su innovación en un posible negocio del futuro.

La idea del estudiante consiste en evaluar un prototipo para la auto-producción de un fertilizante orgánico a partir de la micro alga o cianobacteria Espirulina, microorganismo de alto valor debido a su rica composición bioquímica en la que se cuenta una alta concentración  de proteínas, polisacáridos, oligoelementos y antioxidantes,  todos elementos que sirven como fertilizante para las plantas.

Por otra parte, la generación de espirulina no requiere de instalaciones de alto costo, ni manejos complejos, por lo que Alan espera lograr una unidad de producción a baja escala que podría estar al alcance de cualquier consumidor.  De esa manera, contar con un kit de producción de este biofertilizante podría ayudar a disminuir la dependencia de este tipo de productos industriales, motivando a los agricultores a realizar una elaboración y síntesis propia de este producto a partir de la Espirulina, enriqueciendo su entorno y aportando a la autosostenibilidad. 

“A través de mi prototipo para la auto-producción de fertilizante orgánico, los agricultores podrán obtener buenos rendimientos en sus cultivos a bajo costo. Lo que permitirá generar beneficios a largo plazo. Además, los riesgos para la salud de los agricultores y los consumidores serán casi nulo”, comentó Alan. 

Durante todo el proceso, recibirá apoyo del profesor Carlos Huenchuelo, quien lo motivó  a postular su tesis al concurso. “Todo comenzó por mi profesor Jefe de Taller de Título. Fue en una clase donde el profesor hizo mención del fondo concursable de DIE. Revisamos las bases e hicimos todo lo necesario para participar. Me siento muy agradecido con el profesor Huenchuleo porque siempre tiene buena voluntad y recepción. Por otra parte, agradezco mucho su forma de enseñar que viene de la mano con una retroalimentación constructiva, entonces siento que me potencia”, indicó el estudiante.

¿Qué te motivó a investigar la espirulina como potencial biofertilizante? 

Mi idea surge en base a distintas motivaciones, pero primordialmente nace desde mi práctica profesional en el Centro de Educación y Tecnologías (CET – BIOBIO) en donde tuve un acercamiento a la agroecología. Fue una experiencia en el CET totalmente llenadora desde lo emocional y ese acercamiento con la tierra y con las personas es invaluable.

En particular, logré rescatar mucho del aspecto social de la pequeña agricultura y una de las grandes problemáticas que pude destacar fue el alto costo de los fertilizantes y la mal fundada dependencia de paquetes tecnológicos agroindustriales en estos sistemas convencionales, lo cual termina generando una reducción de ingresos y el consecuente empobrecimiento de la pequeña agricultura, conjunto al daño sistemático del medio ambiente.

¿En qué etapa se encuentra actualmente este proyecto?

He podido realizar una extensa revisión bibliográfica y ya cuento con un diseño del prototipo preliminar. Además, estoy desarrollando un estudio de mercado y próximamente pretendo implementar un experimento para evaluar el rendimiento de mi prototipo bajo diferentes condiciones en la Escuela de Agronomía PUCV.

¿Cómo ha sido tu experiencia al participar en una iniciativa de innovación? 

Es la primera vez que desarrollo un proyecto así y también es la primera vez que he participado en un fondo y me siento muy feliz y agradecido por la manera en que se han dado las cosas. Fue increíble porque necesitaba ese fondo para mi proyecto. Estaba justo para el presupuesto y apareció en el momento oportuno. Apenas supe intenté aprovechar la oportunidad que se estaba dando y ver qué sucedía y adjudiqué el monto máximo que son $1.200.000. 

¿Cuál es el próximo paso para este proyecto?

Luego de finalizar el proceso de taller y habiendo recabado mayores respuestas  e información respecto al mercado y al prototipo mismo, y si todo va bien pienso comenzar a gestionar mi pyme, hacer de esto algo comercialmente interesante.