9000 brócolis de proyecto de investigación liderado por prof. Koochi Vidal abastecieron a más de 33 comedores solidarios de la región


En un esfuerzo conjunto realizado por el profesor Kooichi Vidal y el proyecto de investigación que lidera para la empresa Nacos de Japón, junto a la Escuela de Agronomía y la Estación Experimental La Palma PUCV, se trabajó durante todo julio en el suministro constante de brócoli a comedores solidarios de Quillota, Valparaíso y La Calera, aportando con 30.000 porciones de esta hortaliza de múltiples propiedades nutricionales. 

Atravesamos una pandemia en pleno periodo invernal, por lo que es imprescindible mantener altas las defensas de nuestro cuerpo y consumir alimentos con buen aporte nutricional. Precisamente este es el caso del brócoli, una brásica conocida por ser un súper alimento y que destaca por sus beneficios biológicos al actuar contra la inflamación y el estrés oxidativo en las células. Además, tiene gran cantidad de vitamina C, aliada para fortalecer nuestro sistema inmune. 

Motivados por la contingencia, considerando que contaban con gran cantidad de esa verdura perteneciente a un proyecto de investigación financiado por la empresa japonesa Nacos, es que el profesor de la Escuela de Agronomía Kooichi Vidal junto a su equipo investigativo conformado por Valentina Pacheco y Tamara Donoso evaluaron la situación social que atraviesa el país y decidieron, previa autorización de los nipones, donar toda la producción de brócoli, que en un principio estaría destinada a analizar su ciclo de floración y semilla. 

Tras eso, el profesor Kooichi Vidal, encargado de la investigación y actual director de la Estación Experimental La Palma, junto a la Oficina de Extensión de la Escuela de Agronomía fueron los encargados de gestionar el canal de comunicación con estas entidades y hacer efectiva la ayuda. Al respecto, el académico destacó la generosidad y coherencia de la empresa japonesa que financia la investigación. “La acción de la empresa NACOS responde completamente a su nombre, que define sus verticales organizacionales. ‘N’ es de naturaleza, ‘A’ de agricultura, ‘C’ de comunidad y aportar a ella, ‘O’ de orgánico en el sentido de considerar a los elementos como un todo, como un organismo y ‘S’ de ciencia (Science). Así, en asociación con la PUCV, consideraron que era necesario regalar esta cantidad de hortaliza como una vuelta de mano a la comunidad. Esto es ciencia vinculada con la empresa al servicio de las comunidades y del desarrollo orgánico como sistema”. 

En un principio fue preocupante no poder cumplir con los objetivos del proyecto que se establecieron inicialmente, ya que lo veníamos haciendo satisfactoriamente durante 5 años consecutivos. Al comunicar al equipo que no podríamos trabajar como habíamos planeado, las colaboradoras Tamara Donoso Y Valentina Pacheco sugirieron al menos poder donar los brócolis para consumo fresco. Consulté al presidente de la empresa y nos dio el visto bueno para proceder. El apoyo y coordinación de la universidad fue crucial para poder llegar con estas verduras donde son más necesitadas”, concluyó el profesor Vidal.

Al respecto, Tamara Donoso, quien también es parte de esta investigación, manifestó que vieron esta situación como una forma de poner práctica los valores entregados en la PUCV y ayudar con un producto de alto aporte nutritivo. “Ese momento estaba la polémica sobre el valor nutricional de las cajas de ayuda entregadas por el gobierno. Como parte de mi tesis de pregrado y postgrado tuve que recopilar información sobre el valor nutricional del brócoli, pensamos en lo importante que sería esta ayuda para las personas que lo están pasando mal, quienes no siempre tienen acceso a este tipo de verduras debido a su alto costo”, 

“Concluímos que todo el material que teníamos de investigación servía para consumo fresco, aún cuando el propósito era investigativo. El precio del brócoli en ese momento rondaba los $1.3000 por unidad, así que estuvimos dispuestos a sacrificar el rendimiento de la investigación a cambio de aportar a las comunidades que más lo necesitan”, indicó Valentina Pacheco. 

En La calera fueron 5 comedores beneficiados a través de una donación a la Mesa Social comunal y en Quillota 15 comedores comedores solidarios y organizaciones benéficas que pudieron recibir ayuda para complementar sus respectivas raciones diarias, lo que fue agradecido por el alcalde de la ciudad, Luis Mella. “En tiempos de pandemia la solidaridad es fundamental para enfrentar los desafíos que nos genera esta grave dificultad que estamos enfrentando. Quiero agradecer profundamente a la Escuela de Agronomía de la PUCV por habernos donado 5200 brócolis que fueron repartidos y entregados nuestros comedores solidarios y centros de adulto mayor. De esta manera y con la ayuda de tanta gente, vamos a salir adelante enfrentando esta grave crisis”, señaló el edil. 

En Valparaíso en tanto fue posible llegar hasta el tradicional Comedor Solidario 421 gestionado por la Iglesia La Matriz que desde hace años trabaja en la misión de brindar alimentos a quienes más lo necesitan en la ciudad puerto y hasta los sectores altos de Playa Ancha. También se abasteció al sector de Placeres, Recreo, El Progreso, Las Palmas y Laguna gracias a la organización “La Olla Valpo”, donación realizada por instrucción de Fundación Caritas del Arzobispado de Valparaíso. 

Sobre la iniciativa, Monseñor Gonzalo Bravo, párroco de La Matriz y próximo obispo de San Felipe, manifestó su agradecimiento por la donación recibida. 

“Cómo Comedor 421 y otras instancias organizadas en ollas comunes y solidarias, recibir una ayuda de la universidad representa una gran alegría. En primer lugar, porque entendemos que la labor de la investigación de las universidades debe tener una vinculación con el medio que debe ser mucho más profunda, estable y expedita. La Escuela de Agronomía se ha preocupado de ello. Creo que esta es la nueva versión de las universidades en tiempo de pandemia. Saber que estamos en un contexto de necesidad y que la investigación puede ser mucho más auspiciosa en la medida que tienda a ayudar a la gente que lo necesita. Quiero agradecer la iniciativa, la implementación práctica y los corazones bien dispuestos que nos ha permitido alimentar a las 220 personas que atendemos a diario y más de 1000 personas de otras comunidades. Le damos gracias a Dios, a ustedes y seguir adelante. Una Escuela de Agronomía que pueda regalar sus productos para el comedor solidario es alegría de muchos y muchas cada día”. 

 BRÓCOLI, ALIMENTO RICO EN COMPUESTOS BIOACTIVOS Y SALUDABLES 

El brócoli pertenece a la familia de las las brasicáceas (Brassicaceae) que incluyen gran cantidad de especies y cultivos. Destaca entre las hortalizas por ser el vegetal que contiene más nutrientes que cualquier otro: es fuente de Vitaminas C y E, quercetina, glucosinolatos, sulforafano entre otros. Todos estos compuestos hacen que el brócoli sea un excelente fuente de antioxidantes, su consumo puede reducir riesgos de diabetes y anemia por su contenido de Hierro, además algunos tipos de cánceres como el de colon, mama, próstata, pulmón y estómago gracias a los glucosinolatos y sulforafano, además sus vitaminas y quercetinas nos ayudan a fortalecer nuestro sistema inmunitario.

 

Si quieres aportar a los comedores solidarios de la región, puedes contactarnos a extension.agronomia2@pucv.cl para orientar tu ayuda.