Artículo: Nuevo enfoque de la educación ambiental


¿Mayor conocimiento significa un mejor comportamiento?

Alexander Neaman y Bárbara Richards explican en el siguiente artículo, el comportamiento de las personas frente a temáticas pro-ambientales según su estrato social.

Actualmente, la humanidad enfrenta varios problemas ambientales de carácter global. Con la abundante información disponible, todos estamos al tanto de estas dificultades, sin embargo, no sabemos si nuestra creciente conciencia respecto al ecosistema solamente aumenta los conocimientos o realmente cambia nuestro comportamiento frente a este.

Para responder a esta interrogante, como parte de un proyecto de investigación de tesis de Magíster, se realizó una encuesta, con la finalidad de conocer acerca del conocimiento y conductas de las personas de la Región de Valparaíso en relación a este tema. La primera parte de ésta se centró en el grado de comprensión respecto al medio ambiente y la segunda, en el comportamiento pro-ambiental (es decir, amigable con el entorno). Fueron encuestadas 1.785 personas (mayores de 20 años), de las cuales ninguna tuvo educación formal respecto a esta temática. Es decir, las nociones que tienen los encuestados han sido obtenidas a través de medios de información masiva y otras fuentes.

FOTO_03 W:1008 H:531 86 kbEntre los resultados, encontramos que el grupo socio-económico influyó sobre sus índices de conocimiento y comportamiento. Específicamente, las personas pertenecientes a los grupos ABC1, C2 y C3 demostraron mejor comprensión del medio ambiente, en comparación con los niveles D y E. Seguramente, los encuestados pertenecientes a los primeros estratos tuvieron un mejor acceso a la información a través de canales especializados de televisión, revistas, etc.

Por otro lado, no hubo diferencias entre los grupos C2,  C3, D y E respecto a sus conductas pro-ambientales. Contrariamente a lo que se esperaba encontrar, el nivel ABC1 obtuvo el menor índice de comportamiento amigable con el entorno. Es decir, mientras más informados estemos acerca de los problemas ambientales globales y las amenazas que plantean, menos involucrados nos sentimos al respecto.

 En los medios de información masiva se presenta una diferencia entre “el ser humano” y “el medio ambiente”. Esta visión nos hace pensar que el ecosistema es un suplemento de las personas. Posiblemente, esta desconexión de la naturaleza es la causa de la ineficiencia de la educación informal sobre este tema, ya que la encuesta demuestra que un mayor conocimiento no produce un mejor comportamiento respecto al entorno. Por lo tanto, es importante entender los principios de los sistemas naturales y enfocar nuestros programas de acuerdo a éstos.

Probablemente, una de las leyes más importantes es la interconexión e interdependencia. Se puede comparar la naturaleza con un organismo constituido por millones de células que se relacionan en estrecha colaboración. Todas éstas interactúan de acuerdo al principio  de “otorgamiento”, con el propósito de cuidar las funciones esenciales y el bienestar del cuerpo entero y su  vitalidad. Cuando las partes se coordinan, el sistema existe en equilibrio.

FOTO_05 W:596 H:486 21 kbPor consiguiente, deberíamos cambiar el enfoque de nuestros programas de educación ambiental. “El ser humano y la naturaleza” debería ser reemplazado por “el ser humano es una parte integral de la naturaleza”. Es necesario enfatizar el hecho de que el ecosistema, en total, constituye un único cuerpo multicelular en el que cada parte está conectada y depende de todas las demás. Para solucionar la crisis, deberíamos aplicar los mismos principios en nuestras relaciones con el entorno.

 Finalmente, el ser humano es la única criatura centrada en sí misma y que se opone a la armonía de la naturaleza, que es altruista. No existe otra especie que transgreda consistentemente el balance delicado de la biósfera. Algunas investigaciones consideran que nuestro descuido va mano en mano con nuestra indiferencia el uno por el otro. Por lo tanto, no podemos realmente tratar  de corregir la relación con nuestro hábitat, mientras ignoramos nuestra vinculación uno con otro. Se requiere educar a las personas para mejorar el trato con los demás, lo que, a su vez, les hará ser más responsables con el medio ambiente.